Elysium fue la primera pared real de Phoenix Wall. La monté pieza a pieza para un evento, sin saber muy bien qué iba a pasar.
La noche que cobró vida
Vi a la gente pararse delante de la pared, señalar, tocar las piezas con el móvil y ponerse a hablar con desconocidos. No vendía un producto: veía a la gente conectar.
«No vendía un producto. Veía a la gente conectar.»
Lo que demostró
Elysium me confirmó la idea: cuando el arte sale de la pantalla y vuelve a un espacio real, deja de ser scroll y se convierte en encuentro. Por ahí va todo lo demás.


