Phoenix Wall
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Reconocimiento

Esto no se compra.

Los sellos y los vinilos de Phoenix Wall distinguen a los espacios que de verdad mueven la red en su ciudad. No hay forma de pagarlos. Se ganan, llegan por correo y acaban en el cristal, donde los ve todo el que pasa.

Puesto en tu ciudad

Puesto en tu ciudad

Los diez espacios más escaneados del año en su ciudad. Se cuenta con los escaneos reales de los chips, no con opiniones.

Hito acumulado

Hito acumulado

Una obra tocada 500 veces. No importa cuándo empezaste: importa cuánta gente se ha parado delante.

Antigüedad

Antigüedad

Los primeros espacios que colgaron una pared viva. Es el único premio que no se podrá volver a ganar nunca.

Las cuatro reglas

01

Se ganan, nunca se venden

Ni el tamaño ni el acabado están a la venta. En el momento en que el dorado se pueda comprar, el dorado deja de decir nada — y con él, todos los demás.

02

El top es de tu ciudad

Un ranking nacional lo gana siempre la misma capital y el resto deja de mirarlo. Por ciudad es alcanzable donde estés, y cada ciudad nueva empieza su propia carrera.

03

Todos llevan año

Un premio sin fecha es un adorno. Con fecha es un historial: el segundo sello vale más que el primero, y el tercero cuenta una historia en la pared.

04

Se envían gratis

El sello llega en su propio sobre, no metido en un pedido. Llegar por sorpresa es la mitad del premio, y cobrarlo rompería lo único que lo hace valioso.

La escalera

Todo el mundo empieza con la pegatina del pack. A partir de ahí, lo que se ve desde la calle depende de lo que se haya hecho — y por eso el primer vinilo pequeño ya enseña que existe uno grande.

NivelCómo se consiguePieza
ChipComprar el pack de chipsTroquel · 100 mm
PremiadoUn logro concreto y fechadoSello · ø70 mm
EspacioUn tablero instaladoVinilo · 150 mm
ReferenciaTres tableros o proyecto completoVinilo · 250 mm
PremiumPocos al año, a criterio de Phoenix WallOro · 300 mm

El primer escalón cuesta 27 €

Todo empieza igual: un pack de chips, una obra colgada y gente acercando el móvil. Lo demás lo deciden tus paredes.